Monday, January 7, 2019

Miedo.

MIEDO: nombre masculino

1-        Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario, sensación originada por la muerte de un mundo.

Pero el miedo perenne que transmutó después de esa escena, se volvió un ente casi tangible, una sombra en tres dimensiones.
"waldeinsamkeit".............

-   "La vida pasa tan rápido y la vez tan lento"
Pensaba Naqepi en voz alta, cuando se sobreviven las experiencias, empiezan a verles una iridiscente e incluso "cómica" esquina, es como voltear la luna para no presenciar constantemente su lado oscuro. 

Las palabras de Naqepi, acompañadas de calma, a su edad, se escapan de su boca, se podía escuchar el corte que generaban en el aire.

Naqepi tiene que irse esta noche, dejar a Saraf en soledad, nunca estuvo en soledad, ni siquiera cuando lo exigía, culpa de su limerencia.

-                No abras la puerta. Tengo que salir esta noche, por tu corazón y el mío, no abras la puerta a menos que sea yo la que llama. – Naqepi sospechaba lo que ocurriría esa noche.

-                Y como voy a saber que es usted – Saraf también lo sabía pero aun así, sin ninguna razón, preguntó.

-                Voy a jalar 3 veces la campanilla que cuelga de la entrada, me reconocerás por eso o simplemente por el sonido de mi voz.

Esa noche llego rápido y se fue lento. Naqepi esta vez no fue zascandil, Naqepi dejó la casa.


Saraf vivó en soledad por 2 horas.


Tocan la puerta.


Saraf dejó lo que estaba haciendo, parecía importante, pero lo dejó, el sonido de los golpes eran más importantes por alguna razón. Se acercó lentamente hacia la puerta, una puerta de material etéreo, con un gran picaporte, a veces amarillo, a veces rojo, a veces negro, pero siempre redondo como un planeta.

-                ¿Es usted? – Preguntó Saraf con una voz temblorosa que delataba su soledad.

-                JABEME DA PUETA – Se escuchó del otro lado, un susurro acompañado de repetidos golpes, no tres, sino una cuenta perdida.

Saraf temblaba, los golpes pararon, Saraf miró a su alrededor, apoyó una mano en la puerta para no caerse, aun sentía que golpeaban la puerta, pero no los escuchaba, en ese momento Saraf fue consiente, como cuando explota un planeta, como cuando muere un mundo, Saraf se había aturdido, 
Saraf realmente tenía miedo. Esa noche subió las escaleras.

Saraf tenía pluviofilia, esa fue la razón por la que despertó al día siguiente, no fue por la explosión de un planeta y el patógeno que acompaña este hecho, si no por el petricor.

Esa mañana bajó las escaleras. 
Saraf vivió en soledad 2 horas.

Saraf notó la ausencia de Naqepi en la sala de estar sin necesidad de terminar de pisar el último escalón, cuando lo hizo su cuerpo empezó a temblar, como al explotar un planeta. Sus ojos no dejaban de observar el picaporte negro y brillante, Saraf se acercó, mientras más abría la puerta más partes del cuerpo se petrificaban, cuando la abrió por completo, sus ojos grises como las nubes se inundaron, como aquella ciudad griega donde hoy habitan seres acuáticos, Saraf vio a Naqepi sin piernas con las cuales llegar a tocar la campanilla, sin lengua con la que calmar tras la puerta a Saraf


Y sin vida con la que acompañar a Saraf en su soledad.


Saraf vivió en soledad 3 horas.